El niño y la bestia: una lectura para acompañar a los niños en procesos de separación
Si estás atravesando una separación o un divorcio y tienes un niño pequeño en edad preescolar o en los primeros años de primaria, quiero recomendarte un libro profundamente sensible: El niño y la bestia.
Este libro es una analogía poderosa de cómo un niño puede percibir su entorno cuando ocurre una ruptura familiar. A través de una narrativa sencilla y accesible para la infancia, la historia muestra cómo el niño ve a sus padres transformados en dos figuras que ya no reconoce del todo, pero con las que debe aprender a convivir. Desde su mirada infantil, el lector puede comprender las emociones que van surgiendo a lo largo del relato.
Lo que los niños perciben (aunque creamos que no)
No quiero hacer spoilers, pero como adulto, al comenzar a leer el libro, es inevitable darse cuenta de algo muy importante: los niños perciben mucho más de lo que creemos estar ocultando. Desde su inocencia, pueden vernos como personas distintas a las que éramos antes de la separación.
El niño en la historia observa cómo su mamá y su papá están tristes, enojados y atravesando su propio proceso emocional, pero aun así deben continuar con su vida… del mismo modo que él también debe hacerlo.
El duelo también puede enseñarse con amor
Como todo buen cuento, la historia tiene un desenlace que ofrece esperanza. Nos recuerda que el duelo no es lineal, que tiene subidas y bajadas, y que todo proceso que se acompaña, se guía y se trabaja, puede transformarse. A veces, lo único que se necesita es tiempo, presencia y acompañamiento para sanar.
Leer juntos para abrir el diálogo
Mi recomendación es que, si estás viviendo una situación similar, primero leas este libro como adulto. Esto te permitirá tomar conciencia de cómo tu hijo puede estar percibiendo lo que sucede. Después, léanlo juntos y abre el espacio para conversar: pregúntale si algo de la historia se parece a lo que están viviendo, qué siente o qué piensa.
Este libro puede convertirse en un puente para trabajar desde el diálogo, la empatía y la escucha, pilares fundamentales en el desarrollo socioemocional durante la primera infancia.
Porque acompañar con amor también es educar 🤍.
